viernes, 20 de enero de 2012

SOPA y WikiLeaks

La Stop Online Piracy Act (Ley para detener la piratería en línea) SOPA, por sus siglas en inglés, es un proyecto de ley que Lamar S. Smith, legislador republicano, presentó a la Cámara de Representantes de Estados Unidos el 26 de octubre de 2011, y será votado el próximo martes 24 de enero.

Con anterioridad han sido presentadas iniciativas similares al congreso de Estados Unidos, las cuales no prosperaron. SOPA, como las iniciativas que le precedieron, responde a los intereses de algunos de los principales sectores y empresas afectadas por el formidable desarrollo de la Economía del Conocimiento. La obsesión de Hollywood es poder contener a Sillicon Valley.  

De acuerdo con el Comité Judicial de la Cámara de Estados Unidos, 142 empresas y asociaciones respaldan la iniciativa SOPA, entre las cuales destacan: CBS, Comcast/NBCUniversal, Country Music Television, Disney Publishing World Wide Inc, EMI Music Publishing, ESPN, HarperCollins Publishers Worldwide, Inc., L’Oreal, Major League Baseball, Marvel Entertainment, MasterCard Worldwide, McGRaw-Hill Education, News Corporation, Random House, Revlon, Sony/ATV Mucis Publishing, Sony Music Entertainment, Tiffany & Co., Time Warner, Universal Music, Visa Inc., Warner Music Group.

No pocas de las empresas antes referidas comenten recurrentes violaciones a los contenidos protegidos por derechos de autor y propiedad intelectual. La disputa no se ubica en el orden de los principios, los valores y la ética. Se trata de un asunto de mercados y audiencias.

Los promotores de SOPA justifican la iniciativa de ley, argumentando que ésta responde a la necesidad de proteger la propiedad intelectual en Internet y combatir el tráfico de contenidos protegidos por derechos de autor y propiedad intelectual.

La iniciativa faculta al Departamento de Justicia de Estados Unidos y a los propietarios de derechos de propiedad intelectual, a obtener órdenes judiciales contra los sitios en Internet que faciliten o comentan violaciones a los contenidos protegidos por derechos de autor y propiedad intelectual.

Entre las posibles acciones persecutorias a los infractores, destacan la posibilidad de bloquear portales en Internet que hospeden sitios que incurran en posibles violaciones contenidos protegidos por derechos de autor y propiedad intelectual; congelar fondos y restringir servicios a empresas de cobro a través de Internet como PayPal –como precisamente ocurrió en la furiosa embestida contra WikiLeaks-.

Además los servicios de publicidad a través de Internet –como AdSense- deberán bloquear aquellos sitios que incurran en posibles violaciones a los derechos de propiedad intelectual; y los motores de búsquedas deberán eliminar enlaces o referencias a tales sitios. Además, por supuesto se han contemplado condenas en prisión a los “delincuentes”.

En la furiosa embestida contra WikiLeaks y Julian Assange fueron ensayadas algunas de las sanciones que han sido contempladas en la iniciativa SOPA: censura gubernamental –en la República Popular China-; rescisión de los contratos convenidos con empresas prestadoras de servicios de hospedaje del sitio (Amazon y EveryDNS); bloqueos en Twitter y Facebook.

Sin embargo, la acción más efectiva contra WikiLeaks fue cerrarle las vías de financiamiento. El 4 de diciembre de 2010, PayPal canceló la cuenta que tenía con WikiLeaks, a través de la cual la organización obtenía financiamiento a través de donaciones. El 7 de diciembre de ese año, Visa retiró la capacidad de hacer donaciones o pagos a WikiLeaks. El gobierno de Estados Unidos se propuso eliminar a WikiLeaks de Internet y prácticamente lo ha conseguido. El asfixio financiero ha resultado implacable.

El peligro de iniciativas como SOPA o PIPA (Protect Intellectual Property Act),  radica en la posibilidad de asfixiar a Internet en su totalidad. Ello solo conviene a los intereses particulares de algunas de las empresas emblemáticas de los mercados que precedieron a la Economía del Conocimiento, y que definitivamente no consiguieron transitar a ésta, Kodak, por ejemplo 


jueves, 12 de enero de 2012

Las redes sociales. Nuevo espejo indiscreto.

Octavio Islas

El acaudalado empresario Miguel Moisés Sacal Smeke, quien a partir del 10 de enero será recordado como el gentleman de Las Lomas, no podrá invocar el derecho al olvido. Centenares de videos que circulan en Internet le han convertido en una celebridad definitivamente negativa.

El 8 de julio de 2011, a las 8 y media de la noche, el acaudalado y prepotente empresario  infringió furiosa golpiza a Hugo Enrique Vega, un modesto acomodador que laboraba en la Torre Altus, lujoso condominio ubicado en Paseos de las Lomas.

Sacal ordenó a Hugo Enrique Vega Flores traer un gato hidráulico y proceder a cambiar uno de los neumáticos del automóvil Porsche, propiedad del acaudalado empresario. Hugo Enrique rehusó distraerse de las actividades que realizaba en el condominio, situación que detonó la furiosa embestida de Sacal, quien remató cada golpe asestado con un extenso repertorio de humillantes insultos discriminatorios a Hugo Enrique, con la evidente intención de lesionar la dignidad humana del modesto empleado, quien venciendo razonables temores, finalmente decidió presentar la correspondiente denuncia de los hechos.

Conocedor de los engranajes y las simulaciones que prevalecen en nuestro particular sistema de justicia, Sacal apostó por congelar el proceso en su contra, y así efectivamente logró paralizar la impartición de justicia durante algunos meses.

Sin embargo, la apuesta de Sacal se desmoronó por completo a partir del pasado martes 10, cuando el abogado de Hugo Enrique Vega, decidió dar a conocer las imágenes que dan testimonio de los hechos antes referidos, a través de las redes sociales.

Seguramente el abogado de Vega Flores asimiló el impacto mediático que generó en la opinión pública la cinta Presunto Culpable –la película más taquillera en 2011-. La oportuna difusión de las imágenes, por supuesto provocó profunda indignación en amplios sectores de la opinión pública.

En años recientes, como consecuencia de la apropiación de las redes sociales, hemos convertido a éstas en un desafiante espejo indiscreto que ha erradicado una buena parte de las fronteras que separaban lo público y lo privado.  

Las imágenes que nos revela nuestro nuevo espejo indiscreto resultan sumamente inquietantes, pues nos permiten advertir el avanzado estado de descomposición de nuestro tejido social.

En el pasado mes de agosto, Azalia Ojeda y María Vanessa Polo Cajica, dos aspirantes a celebrities autóctonas y tragicómicas fugitivas de la clase media, conocidas como las Ladies de Polanco, fueron videograbadas cuando abrumadas por los humos del alcohol, pretendieron evitar el alcoholímetro, injuriando a algunos policías, a quienes despectivamente calificaron de “nacos asalariados”.

En noviembre, la furia tuitera de una hija de Enrique Peña Nieto derivó en una delicada crisis que exhibió las limitaciones ciberculturales del equipo de campaña del principal “suspirante presidencial”.

Una desafortunada y despectiva frase –“la prole”- fue recuperada como emblemático estandarte por los “otros”, por quienes no disfrutan de una vida de cómodos e inagotables privilegios, decretada así hasta la exhumación y que, además, no simpatizan con el peñismo.

Carlos Talavera, funcionario menor en el gobierno de Guanajuato, entonces un entusiasta militante panista, evidenció a partir de su exquisito olfato todo el resentimiento acumulado contra el extraordinario imaginario de las mujeres indígenas: “huele impresionantemente feo”… 

En un estupendo ensayo, Octavio Paz, siempre indispensable, destacaba que los Estados Unidos admitían ser considerados nuestro espejo indiscreto. Mucho de lo que pretendíamos ser lo encerraba la mirada hacia ese otro. Hoy, las redes sociales son nuestro nuevo espejo indiscreto. Si deseamos reparar en lo que hoy somos, basta advertir como nos vemos en las redes sociales.

jueves, 5 de enero de 2012

Cifras de los ciberelectores en México

El número de usuarios de Internet en México que pueden emitir su voto en las próximas elecciones presidenciales, no es nada despreciable.

Aún cuando Internet no sea empleado como medio de comunicación primario en el desarrollo de las campañas presidenciales, si eventualmente la contienda cerrada, la diferencia podría ser establecida a partir de la calidad del trabajo persuasivo y propagandístico en los distintos ambientes mediáticos de Internet 2.0 (redes sociales y blogs, principalmente) por los equipos de campaña de los candidatos.

Según los resultados que arrojó el Estudio 2011 de hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas, que realiza el World Internet Project México, a través del Proyecto Internet del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México, 51 por ciento de los usuarios de Internet en México consideran a Internet un medio idóneo para decirle al gobierno lo que debe hacer; 45 por ciento consideran factible que por medio de Internet las autoridades comprendan lo que la gente piensa; 26 por ciento consideran que gracias a Internet la gente tiene más poder político; y 34% estimaron que Internet ha permitido a la gente comprender mejor la polìtica.

Según lo asentado en el estudio Hábitos de los usuarios de Internet en México, 2011, de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), en 2010, 63% de los usuarios de Internet en México eran mayores de 17 años de edad. Esta es la distribución porcentual de los usuarios de Internet, mayores de edad, reportada en el referido estudio: 18 a 24 años (23%); 25-34 años (17%), 35-44 años (12%); 45-54 años (7%); mayores de 55 años (4%).

La fuente de información que utilizó la AMIPCI para establecer la distribución de los usuarios de Internet en México en 2010, según edades, fue el Módulo sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (MODUTIH), 2010, del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

En el referido estudio de la AMIPCI, el total de usuarios de Internet en México fue estimado en 34,900,000. Con base en ese dato, y considerando que en 2010, 63% de los usuarios de Internet en México eran mayores de 17 años de edad, el total de usuarios de Internet en México en 2010, mayores de 17 años de edad, era 21,987,000.

De acuerdo con los resultados que arrojó el Estudio 2011 de hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas, el total de usuarios de Internet en México ascendía a 40,041,000 a comienzos de 2011. Nuestro estudio además reportó 25,284,500 usuarios de Internet mayores de 17 años de edad (63%), y la distribución de los usuarios de Internet en México, mayores de 17 años de edad, considerando además el total de usuarios de Internet por cada rango de edades considerado, fue el siguiente: 18-25 años (9,589,400 usuarios, 28%); 26-32 años  (5,415,900 usuarios, 14%); 33-39 años (3,479,300 usuarios, 9%); 40-46 años (3,021,300 usuarios, 8%); 47-53 años (1,958,200 usuarios, 5%); 54-70 años (1,696,200 usuarios, 4%); mayores de 70 años (124,000 usuarios, poco menos del 1%).   

Según los resultados que arrojó el Estudio de consumo de medios digitales entre internautas mexicanos, 2011, realizado por la reconocida firma Millward Brown para la Interactive Advertising Bureau, Capítulo México (IAB México), las redes sociales son una de las principales fuentes de información de los usuarios de Internet en México (58 por ciento) –la primera opción son los motores de búsqueda (84 por ciento)-.

De acuerdo con los resultados del citado estudio de la IAB México, 87 por ciento de los usuarios de Internet en México están registrados en alguna red social, y del total de usuarios registrados en alguna red social, 95 por ciento afirmaron estar registrados en Facebook y 45 por ciento en Twitter. En México, Facebook y Twitter son las redes sociales más populares. 

La distribución de los usuarios de Internet en México por edades, es un dato que definitivamente debería interesar a los equipos de campaña de los precandidatos y candidatos presidenciales. Sin embargo, el verdadero reto radica en diseñar estrategias idóneas para despertar el posible interés de los usuarios de Internet en México indecisos.