viernes, 17 de febrero de 2012

Octavio Islas

Desde hace 13 años, la firma Harris Interactive realiza un estudio anual sobre la reputación de las principales marcas. El pasado lunes 13 de febrero, Harris Interactive dio a conocer los resultados del 2012 Harris Poll Annual Reputational Quotient (Encuesta Anual de Harris sobre coeficiente reputacional 2012). Harris considera que la perspectiva de stakeholders -los públicos meta fundamentales para una organización- resultan determinantes en la reputación de la empresa.

En esta edición de la citada encuesta fueron analizadas las 60 empresas con mayor visibilidad mediática y mercadológica en Estados Unidos, con base en 20 atributos agrupados en 6 dimensiones de la reputación: productos y servicios, desempeño financiero, ambiente de trabajo, responsabilidad social, visión y liderazgo, apelación emocional. 

Para los propósitos de la referida encuesta, más de 4,500 personas fueron encuestadas en la Unión Americana, quienes determinaron las 2 compañías que consideraron tener la mejor reputación, así como las 2 compañías con peor reputación.

Las actividades de tres de las cuatro empresas mejor evaluadas en 2012 (Apple, Google y Amazon), se inscriben en la lógica de la Economía del Conocimiento. 

Apple y Google- recibieron las más altas evaluaciones en el citado estudio. Resulta indispensable destacar que las evaluaciones concedidas este año a Apple son las más altas en las 13 ediciones de la citada encuesta. En la edición anterior, Google fue ubicada en la primera posición.

En la tercera posición del estudio correspondiente a 2012 fue ubicada Coca Cola, que en el estudio realizado en 2011 fue instalada en la posición 15. La cuarta posición en 2012 fue asignada a Amazon.com, que en el estudio realizado el año anterior fue instalada en la octava posición.  

En cuatro de las seis dimensiones claves en el coeficiente reputacional de Harris, Apple fue ubicada en la primera posición (rendimiento financiero, productos y servicios, visión y liderazgo, medio ambiente y lugar de trabajo). Por lo que respecta a los dos atributos restantes, Whole Foods fue ubicada en primer lugar en materia de responsabilidad social, y Amazon.com en apelación emocional.

Si bien los resultados que arrojó la encuesta de Harris, revelan las preferencias del mercado estadounidense, debemos tener presente que los patrones del consumo de las clases medias en Estados Unidos suelen extenderse con extraordinaria facilidad en el mundo.

De acuerdo con reconocidos expertos en temas reputacionales (Costa, Van Riel, Villafañe, Fonbrum, por ejemplo), la  reputación observa una estrecha relación con el valor de marca. Los resultados que arrojaron las recientes ediciones de los reportes realizados por Harris Interactive y MillwardBrown confirman tal hipótesis.

Según los resultados que arrojó la reciente edición del reporte de la firma Millward Brown sobre las marcas más valiosas del mundo -2111 BrandZ Top 100 Most valuable global brands 2011- (BrandZ. Las 100 marcas más valiosas del mundo en 2011), Apple y Google también fueron ubicadas en las dos primeras posiciones entre las 100 marcas más valiosas del mundo. El valor de Apple fue estimado en 153,285 ($M) y Google 111,498 ($M).

En el referido estudio realizado por MillwardBrown, Coca Cola fue ubicada en la séptima posición entre las 100 marcas más valiosas del mundo, y su valor fue estimado en 73,752 ($M). Amazon –ubicada en la cuarta posición en el referido reporte realizado por la firma Harris Interactive- fue ubicada en la posición 14 en la reciente edición del estudio realizado por MillwardBrown sobre las marcas más valiosas del mundo.

Los resultados que arrojó la reciente edición de la encuesta de Harris sobre el coeficiente reputacional de empresas, sencillamente confirman la pertinencia de las tesis y visiones de quienes anticiparon el tránsito a la economía del conocimiento, entre quienes destacan Alvin Toffler, Marshall McLuhan, Dan Tapscott –aún cuando determinados intereses pretendan conservar sus privilegios económicos, a través de propuestas como SOPA (Stop Online Piracy Act), PIPA (Protect IP Act), ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement) y la Iniciativa Döring. 

viernes, 3 de febrero de 2012

Todo sigue igual

El pasado lunes 30 de enero, José Ángel Gurría, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), presentó los resultados del Review of Telecommunications Policy and Regulation in Mexico (en castellano: Estudio de la OCDE sobre políticas y regulación de telecomunicaciones en México), en el Museo Interactivo de Economía (MIDE), ubicado en la calle de Tacuba número 17, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.  México es uno de los 30 países miembros de la OCDE –ingresó el 18 de mayo de 1994-.
En la presentación del referido estudio, el ex canciller José Ángel Gurría atinadamente destacó: “ninguna economía puede llegar a ser competitiva sin redes y servicios de telecomunicaciones eficientes, asequibles y de amplia cobertura. Los responsables de las políticas públicas no pueden lograr sus objetivos de desarrollo económico sin contar con un acceso generalizado y de costo razonable a estas redes".
El objetivo del  informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es: “examinar las políticas y regulaciones en el sector de servicios de telecomunicaciones en México y presentar recomendaciones destinadas a promover la reforma regulatoria, la competencia en el mercado y estimular la inversión en el sector como un elemento fundamental para el desarrollo futuro de la economía mexicana”.  
El diagnóstico integral realizado por la OCDE sobre la situación actual en las telecomunicaciones mexicanas, no precisamente resultó favorable en determinados aspectos, como cobertura, calidad, competitividad de precios y grado de competencia.
En días pasados el ingeniero Carlos Slim cuestionó la validez del estudio, destacando que se trataba de un documento elaborado por encargo del gobierno mexicano, y que tuvo un costo de un millón 200 mil pesos. El estudio efectivamente fue solicitado por la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Algunos de los resultados que arrojó la citada investigación fueron considerados por el ingeniero Slim como “jalada de pelos”.
Según el citado estudio de la OCDE, México mantiene los niveles más bajos de penetración entre todos los países analizados en todos los servicios. Dicho análisis –afirma Ernesto Piedras- “muestra que la pérdida en el excedente del consumidor atribuible a las deficiencias de la industria; en parte por los cobros excesivos y en parte por las suscripciones que no se realizaron, representa un total de 129 mil millones de dólares entre 2005 y 2009, equivalente a 1.8% del PIB nacional al año”. La atención mediática por supuesto destacó la referida cifra sobre el costo social de la “gran dominancia”, la cual derivó del concepto Purchase Power Parity (PPP).
En México el operador dominante de telefonía fija mantiene 80 por ciento de las líneas, el de telecomunicaciones móviles mantiene 70 por ciento, y el principal operador de banda ancha mantiene 66 por ciento de las conexiones. Esos operadores son propiedad del ingeniero Carlos Slim. Además de la elevada concentración, es importante destacar que el consumidor recibe servicios de mala calidad y a precios elevados.
Las tesis centrales que sustentan en citado estudio son: toda concentración en alguna industria genera costos sociales; en México el sector telecomunicaciones está altamente concentrado; el sector telecomunicaciones padece un alto costo social.
El estudio de la OCDE sencillamente confirma lo que todos sabemos pero no remediamos. Como se indica en el citado estudio: “En este informe se analizan las políticas y la regulación de las telecomunicaciones en México y se formulan algunas recomendaciones, que no son nuevassino que reflejan en gran medida las mejores prácticas que ya sea aplican en muchos países de la OCDE y que han contribuido a desarrollar en estos países”.
Las recomendaciones no son nuevas: apertura en todos los segmentos de la industria, la creación de medidas efectivas que promuevan la sana competencia al interior del mercado, y por medio de instituciones fuertes que puedan exigir su cumplimiento. Sin embargo, el diagnóstico y las recomendaciones debieron incluir en rigor y extensión a la industria de la televisión. El gobierno del presidente Felipe Calderón apostó por la indefinición. Al concluir su mandato, todo seguirá igual.