viernes, 23 de marzo de 2012

Sobre Twitter y la tuitósfera

El 21 de marzo de 2006, a las 2:50 de la tarde fue emitido el primer “tweet” por Jack Dorsey –quien es considerado el creador de la aplicación, y que actualmente se desempeña como presidente del consejo de administración de Twitter Inc.-. El mensaje emitido desde la cuenta @jack fue: "twttr my nttr" –que en castellano podría ser traducido a “configurando mi twttr”.

De acuerdo con Wikipedia, el nombre original de Twitter fue twttr. Se afirma que tan impronunciable término fue inspirado en Flickr. En el desarrollo de lo que parecía una tecnología difusa y de muy dudosas aplicaciones participaron, además de Dorsey, los programadores Biz Stone y Noah Glass, entre otros miembros del equipo de Obvious, un pequeño start-up ubicado en San Francisco, California.

En una entrevista que Jack Dorsey concedió a Emma Barnett, editora de medios digitales de The Telegraph, el 15 de marzo de 2011 –disponible en http://www.telegraph.co.uk/technology/twitter/8383646/Twitter-the-story-of-the-real-first-tweet.html- , Dorsey reveló que el primer tweet en realidad lo escribió cinco años antes del breve texto con el que dio formal inicio a las actividades de Twitter, el 21 de marzo de 2006.

Este es el mensaje que refirió Dorsey a la periodista Emma Barnett, el cual fue emitido a través de un correo electrónico: “En 2001 cuando estaba trabajando en una compañía de despachos, me di cuenta de que tenía una maravillosa visión de lo que estaba pasando en toda la ciudad pero la gente se lo estaba perdiendo. Así que escribí algo de código para mi BackBerry y creé una lista con el email de mis amigos. Y cuando estaba en el Bisonte del Golden Gate Park escribí un mensaje diciendo: Estoy en el parque del bisonte”.

En la referida entrevista, Dorsey destacó que sus amigos sencillamente no comprendieron el mensaje. Algunos incluso le señalaron que les parecía extraño que les compartiera información sobre lo que estaba realizando en aquel momento.

En sus inicios Twitter fue considerado un sistema de microblogging. En la actualidad, Twitter Inc le define como red social de información en tiempo real, disponible en la actualidad en más de 20 idiomas –el 4 de noviembre de 2009 fue incorporada la versión de Twitter en castellano-. Twitter es “una forma más rápida u simple de mantenerte cerca de todo lo que te interesa”.

Según lo asentado en el “Mapa de las Redes Sociales” –iniciativa de iRedes y el II Congreso Iberoamericano de Redes Sociales-, el total de usuarios de Twitter asciende a 500 millones, superando a YouTube, a la cual atribuyen 490 millones. El número de usuarios de Facebook fue estimado en 800 millones.

En México, de acuerdo con Guillermo PérezBolde, director de la firma Mente Digital- el total de cuentas de usuarios de Twitter asciende a 10,7 millones, y poco más del 50 por ciento están activas. Según la Internet World Stats (IWS) –una de las fuentes más citadas en materia de información estadística sobre Internet en el mundo, el total de usuarios de Internet en México asciende a 42 millones -estimación que efectivamente resulta congruente con respecto del total de usuarios de Internet que reportó el Estudio 2011 de hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas, investigación que coordina el Proyecto Internet del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México para el World Internet Project Capítulo México, en el cual fueron estimados 40,040,000 usuarios de Internet en México, en junio de 2011. La penetración de Twitter en México aún es incipiente. Uno de cada 13 mexicanos usa Twitter; uno de cada 4 usuarios de Internet.

Twitter no fue incluida entre las 100 marcas más valiosas del mundo, según el estudio Brandz Top 100 Most Valuable Global Brands 2011, realizado por la firma MillwardBrown. Tampoco fue considerado en el estudio Best Global Brands 2011, realizado por Interbrand. Sin embargo, algunos especialistas han estimado el valor de la marca Twitter en 7,700 millones de dólares. Seguramente este año MillwardBrown e Interbrand incluirán a Twitter entre las 100 marcas más valiosas del mundo, en sus respectivos estudios.

Con relativa frecuencia se ha afirmado que el principal valor de Twitter radica en los usuarios. Es cierto, sin embargo, debemos reparar en un hecho particularmente significativo. Twitter ha conseguido establecer y afirmar su propio ambiente mediático: la tuitósfera, que admite ser definida como un auténtico aleph informativo, principalmente entre quienes practican intensamente protocolos de comunicación móvil, instalándose en el imaginario de sociedades ubicuas.

Quienes afirman la pertinencia de la holonomía –una emergente ciencia dedica al estudio de las nuevas redes sociales, Alfons Cornella, por ejemplo-, destacan la singularidad de Twitter, red social que ha conseguido articular espacios emergentes para una opinión pública definitivamente renovada, que bien podría cumplir útiles funciones en la indispensable renovación del tejido social de no pocas sociedades. México, por ejemplo.


viernes, 9 de marzo de 2012

La guerra de los bots

Las lagunas en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) en materia de acciones propagandísticas a través de Internet, convierten a las redes sociales en un ambiente comunicativo idóneo para que los candidatos presidenciales continúen en campaña, particularmente durante el extraño periodo de “veda electoral” que decretó el Instituto Federal Electoral (IFE), el cual se extenderá hasta el 29 de marzo. Entre tanto, en la agitada Tuitósfera mexicana se intensifica “la guerra de los bots”.

En Twitter es posible programar bots para desarrollar determinadas operaciones, por ejemplo, responder únicamente a ciertos usuarios seleccionados; publicar tuits en lapsos o periodos preestablecidos; realizar automáticamente retuits a cada uno de los tuits emitidos por un usuario seleccionado, etcétera. Debemos tener presente que los bots son cuentas falsas que en realidad son manejadas por personas reales.

Como los partidos políticos sistemáticamente han despreciado la necesidad de contar con bases de datos efectivamente confiables de sus militantes y simpatizantes, los asesores en marketing político a través de nuevos medios sociales han advertido la posibilidad de incrementar artificialmente el número de seguidores de los candidatos presidenciales en sus cuentas en Twitter, a través de bots –interlocutores apócrifos-. Por supuesto que recurrir a los bots representa un reprobable desprecio por el genuino diálogo con el ciudadano.

Para incrementar la visibilidad de los candidatos presidenciales en nuestra Tuitósfera, es posible programar cadenas de bots para reproducir literalmente los mismos mensajes, situación que facilita poder convertir un determinado tema en “Trending Topic” en Twitter. 

Fernando Gutiérrez y Claudia Benassini atinadamente establecen algunas pautas que permiten reconocer tan burda maniobra de “promoción”:
1.      Respuestas directas a tweets en menos de un segundo, como consecuencia de una previa programación para responder en automático sobre diversas palabras.
2.      Retweets de los mensajes que derivan de una cuenta específica.
3.      Mayor número de followings vs un menor (casi escaso) número de seguidores
4.      .Follow/Unfollow como la búsqueda recíproca de acciones. Primero se sigue una cuenta esperando obtener reciprocidad en menos de 24 horas.
5.      Tweets idénticos a diferentes personas.
6.      Avatares similares. La misma imagen aparece milagrosamente replicada en diferentes cuentas.

Entre los innovadores servicios de la llamada mercadotecnia política alternativa en nuevos medios sociales, es posible advertir la pujante presencia de un nuevo gremio: los vendedores de seguidores en Twitter, servicio cuyo mercado meta son los aspirantes a celebridades en el mundo digital y, por supuesto, candidatos a puestos de elección ciudadana.

En la red han proliferado prestadores de servicios que venden cuentas de seguidores en Twitter, que inclusive cuentan con nombre y biografía, con tarifas de 2,500 dólares por cuarenta seguidores, hasta 75,000 por cuatrocientos. Tales tarifas seguramente bajarán en la medida en que se incremente el número de prestadores de similares servicios. Entre los principales generadores de seguidores en Twitter destacan shopatia.com, Buyfollowers.org y BoostTwitterFollowers.com

Además es posible ubicar determinados servicios gratuitos, como Botize, una página web que ofrece la programación de bots para añadir funciones a las cuentas de Twitter. La programación se lleva a cabo estableciendo una serie de criterios concordantes y que, por tanto, generan respuestas automáticas a determinados temas de interés. Cabe añadir que es un servicio gratuito; el sitio es muy eficiente a juzgar por los comentarios de los miles de tuiteros que han recurrido al servicio. Su limitación estriba en que deben instalarse tantos bots como sea necesario.

El pronunciado autismo del IFE en “la guerra de los bots”, sencillamente exhibe su pobre interés por el empleo propagandístico de las redes sociales –asignatura pendiente que quizá admita relevancia después del 29 de marzo- ¿Ya para qué?...

En cambio resultan loables iniciativas ciudadanas como #CazaUnBot dedicada a dar a conocer las reprobables prácticas de quienes apuestan por el monólogo de los bots, renunciando al genuino privilegio del diálogo directo con el ciberciudadano.

viernes, 2 de marzo de 2012

Bots. El desprecio por el ciudadano

Inescrupulosos consultores en materia de mercadotecnia política en Internet y nuevos medios sociales, suelen destacar la importancia de contar con el mayor número posible de simpatizantes y seguidores en la Tuitósfera y en las principales redes sociales, como si de ello dependiera el éxito o fracaso de las acciones proselitistas desplegadas en los citados ambientes comunicativos por los candidatos a puestos de elección ciudadana.

Durante las pasadas elecciones celebradas en el Estado de México nos dimos a la tarea de analizar en algunas de las principales redes sociales y en la Tuitósfera, el comportamiento de los tres principales candidatos a la gubernatura de la mencionada entidad. El ejercicio nos permitió identificar, con relativa oportunidad, la presencia de un considerable número de bots en la cuenta en Twitter de Eruviel Ávila (twitter.com/#!/eruviel_avila), entonces candidato a gobernador del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

De acuerdo con Wikipedia, un bot –abreviatura de robot- “es un programa informático que realiza funciones muy diversas, imitando el comportamiento de un humano”. Actualmente resulta relativamente sencillo reconocer los bots. Son usuarios falsos que carecen de seguidores y replican el mismo mensaje.

Los bots que fueron agregados a la cuenta en Twitter de Eruviel Ávila fundamentalmente respondieron al propósito de incrementar aceleradamente el número de seguidores del entonces candidato priista al gobierno del Estado de México. Los bots cumplieron útiles funciones de “acarreados virtuales” en el imaginario del ciberespacio mexicano, susceptible de ser “bejaranizado”.

En México los partidos políticos básicamente reparan en la existencia de los ciudadanos en tiempos electorales, y no disponen de bases de datos efectivamente confiables de militantes, simpatizantes y seguidores. Esa es una de las principales razones por las cuales se les dificultan tanto la organización y desarrollo de sus elecciones internas.

Uno de los principios fundamentales de la comunicación política efectivamente estratégica en Internet como en los nuevos medios sociales, es poder contar con una base de datos confiable de militantes, simpatizantes y seguidores que son usuarios de Internet y particularmente de redes sociales. Una base de datos confiable que responda a tales propósitos, se construye con paciencia, dedicación y tiempo.

A pesar de la trascendencia de los próximos comicios presidenciales, los partidos políticos y los equipos de campaña de los candidatos presidenciales no hicieron su tarea -quizá suponían que tal base de datos podrían adquirirla en Tepito-, y por ello finalmente contrataron los servicios de agencias dedicadas a la generación instantánea de bots, las cuales han proliferado en fechas relativamente recientes.

Además de incrementar aceleradamente el número de seguidores de un candidato a algún puesto de elección ciudadana, los bots pueden cumplir útiles funciones en el imaginario de una campaña sustentada en una “guerra sucia” –que por supuesto no ocurren en México, pues nuestros ciberlegisladores oportunamente se ocuparon de subsanar posibles lagunas en el COFIPE relativas al desarrollo de acciones propagandísticas en Internet-.

Además la acción concertada de bots puede destinarse a la gestación artificial de trending topics, que responden al apetito y ego de políticos definitivamente inseguros.

Todo candidato a ocupar algún puesto de elección ciudadana que recurre al empleo de bots, por supuesto revela evidentes limitaciones en su comunicación política en la Internet extendida. Peor aún, exhibe el profundo desprecio al ciudadano -los ciudadanos ni siquiera merecen su atención y prefiere establecer un monólogo dirigido a través de bots-.

Al amparo de las campañas desplegadas por los precandidatos panistas, proliferaron furiosas jaurías de trolls –no exclusivamente de pseudo panistas- dispuestas a humillar a todo aquel ciudadano que discrepara de sus nobles “cruzadas”. A las legiones de genuinos intolerantes se sumaron mercenarios siempre dispuestos de vender sus servicios al mejor postor.  Lo peor, sin embargo, está por venir.