De
acuerdo con Reputation Level, firma dedicada al monitoreo y medición de redes
sociales, en el periodo comprendido entre el 20 y el 26 de mayo, Enrique Peña
Nieto, candidato de la coalición Compromiso por México, alcanzó 1,009,495 menciones en
Twitter.
Según
la citada firma, dos factores incidieron directamente en el elevadísimo número
de menciones registradas por Enrique Peña Nieto en la tuitósfera: 1.- la
entrevista realizada en el programa de televisión Tercer Grado, el pasado
miércoles 23 de mayo; 2.- las menciones realizadas a EPN través de #YoSoy132 y #MarchaYoSoy132.
En las redes sociales fue sumamente cuestionado el tratamiento
informativo que recibió el candidato de la coalición Compromiso por México por los
integrantes del primer círculo de periodistas de Televisa. Precisamente la
denuncia al particular tratamiento informativo que algunos medios de
comunicación han concedido a Enrique Peña Peña Nieto, admite ser considerado
como uno de los principios básicos de articulación del movimiento estudiantil
ciudadano#YoSoy132.
La
visita de Enrique Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana definió una
especie de parteaguas en el desarrollo de las campañas presidenciales. Algunas
casas encuestadoras daban a Peña Nieto una ventaja que se antojaba definitiva,
y la mayoría de genuinos comentarios en la tuitósfera sobre los candidatos
presidenciales no trascendía lo estrictamente opinativo. Sin embargo, el día que
Peña Nieto visitó la Ibero todo cambio.
En días
recientes la mayoría de las casas encuestadoras dedicadas a investigar sobre la
posible intención del voto ciudadano en los comicios que celebraremos el primer
domingo de julio, han tenido que reconocer un negativo saldo para Peña Nieto,
quien indudablemente ha perdido puntos.
No
pocos expertos afirman que ni Internet ni las redes sociales definen los
resultados de las elecciones. Mariano Cebrián, por ejemplo, destacado
catedrático español, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, España,
en la reciente edición de la Revista
Mexicana de Comunicación –número 130- afirmó: “Ni Obama en Estados Unidos, ni Cameron en
Gran Bretaña ni Rajoy en España han ganado las elecciones por sus estrategias mediáticas, cibermediáticas y de comunicaciones móviles. Antes de llegar a las campañas
electorales los líderes y partidos gobernantes en ese momento ya las habían
perdido por sus políticas contrarias a las expectativas de los ciudadanos de
sus respectivos países (…) José
Serra en Brasil y Atanas Mockus en Colombia hicieron campañas propositivas en
las redes sociales y no ganaron (Cebrián 2012, pág. 12).
Sin embargo, es
posible afirmar que en elecciones cerradas –y no siempre se sabe si las
elecciones podrán o no cerrarse-, el empleo estratégico de Internet
efectivamente puede establecer la diferencia.
En los comicios
presidenciales en 2006, en México, a Felipe Calderón, candidato del Partido
Acción Nacional (PAN), fueron reconocidos 15,000,284 votos legales (35.89 por
ciento), a Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda, fueron
reconocidos 14,756,350 (35.33 por ciento). La diferencia en el número de votos
legales que recibieron ambos candidatos fue de 243,934 sufragios (.56 por
ciento). En tan cerrada elección, lo que se hizo en Internet – y por supuesto,
lo que dejó de hacerse- fue determinante en el resultado.
El primer domingo de
julio, por primera vez votarán 14 millones de mexicanos en una elección
presidencial. Debemos tener presente que menores de 30 años representan 30 por
ciento del padrón electoral.
De acuerdo con los
resultados que arrojó el Estudio 2011 de hábitos y
percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas, investigación anual
que realiza el World Internet Project-Capítulo México, a través del Proyecto
Internet del Tecnológico de Monterrey, 10 millones de usuarios de Internet
tienen entre 18 y 24 años de edad.
La estrategia del
nuevo movimiento estudiantil, que evidencia un inteligentísimo empleo de las
redes sociales, definitivamente mejor que el observado por los partidos, se
perfila al primer domingo de julio. Efectivamente, el voto juvenil podría
decidir las próximas elecciones.